Últimos acontecimientos en nuestras desventuradas España y Europa.


Espero que mis virtuales lectores disculpen mi demora en publicar. Pero, aparte de obligaciones laborales, la misma vorágine de acontecimientos en nuestro país, sin desmerecer al extranjero, me ha desbordado y he primado mi propia reflexión y la lectura sosegada, antes de plasmar por escrito una opinión. Unas elecciones europeas con resultados poco habituales, la crisis de viejas formaciones políticas y la emergencia de nuevas, la abdicación real con la consiguiente manifestación de las aspiraciones republicanas pátrias, dan para mucho.

Las elecciones europeas en España


En clave nacional no puedo sino manifestar mi satisfacción por los buenos resultados obtenidos por la opción que voté: Ciudadanos (C's). Se consiguieron dos escaños que iran para Javier Nart y Juan Carlos Girauta, a los que tuve el honor de oir en el acto electoral del fin de semana anterior en Valencia. Lo único decepcionante fue constatar los modestos resultados obtenidos en su feudo de origen catalán (sobre un 6 %, poco más del doble de la media nacional.

Se especulaba con la posibilidas de que C's y UPyD entren a formar parte de ALDE, el grupo parlamentario liberal europeo; de hecho recientemente UpyD ha sido admitido, a falta de la votación confirmatoria en la que se requieren dos tercios. El problema principal reside el la pertenencia de Convengencia Democrática de Cataluña (CDC) ( y el PNV a través de un vínculo diferente) a ALDE. Sin duda que el intento de veto de ambas puede ejercer presión, No es baladí, que la aportación de CiU y PNV al grupo sea tan solo de un diputado por partido; teniendo en cuenta que Convergencia se adscribe a ALDE, pero Unió al Partido Popular Europeo. El liberalismo de Convergencia es un hecho que cabría poner bastante en cuestión dada su adhesión a un proyecto nacionalista identitario que no hubiese hecho las delicias de un Isaiah Berlin precisamente. Sobre el “liberalismo” del PNV, mejor ni hablar; resultaría relmente tragicómico este recorrido o Via Dolorosa sobre la historia de los jelkides. En última estancia, también están las reservas que los nuevos socios de ALDE puedan presentar hacia la propia CDC y PNV; en ese sentido parece que van las últimas suspicacias de C's, tal como las expone Javier Nart; si bien UpyD dice haber recibido garantías a favor de la estabilidad de los estados de la UE.

Atención adicional merecen las sorpresas de la jornada: el hundimiento del bipartito, PP -PSOE y en especial la sorpresa de la emergente PODEMOS; la elevada abstención se dabaa ya por descontada. Si sus resultados son una sorpresa relativa, ha sido mayor el impacto que ha tenido a todos los niveles en los medios de comunicación, que ya empezaron a augurar un éxito arrollador para la formación y el encumbramiento de un nuevo lider “natural” para la izquierda. Pero las encuestas más recientes no han hecho sino confirmar la intuición, previendo unos 80 escaños para las próximas generales para la formación capitaneada por este profesor universitario locuaz, populista y estilo alternativo pero no excesivamente desaliñado.


Lo sorprendente ha sido encontrarme una gran cantidad de gente, no excesivamente antisistema sino más bien pragmática, que reconocía haber votado a dicha formación o bien ha expresado cierta simpatía hacia ella: “por lo menos controlarán la arrogancia de la banca y del poder”; si fuese tan sencillo. Por mi parte, solo puedo expresar el desasosiego que me transmite constatar el ascenso de una fuerza demagógica, antisistema y con una ignorancia supina en relación la política y la economía concreta. El halago a la plebe es cosa facil, no en vano la practican todos los partidos (y cuando digo todos son todos), más noble fuera acaso decir la verdad: en última instancia tenemos el país que hemos creado entre todos, unos con más responsabilidad y otros con menos, de acuerdo. En este caso, el halago fácil llega al delirio de asegurar la jubilación a los 60 años, o una auditoría para no pagar la deuda “ilegítima”, cosa que no es mi intención argumentar en demasía pues no es mi especialidad la economía. Simplemente, les daré unas cuantos enlaces, para mostrar como el sentido común, desmonta el pensamiento mágico y sus cabalgatas de unicornios azules.

En cuanto a riesgos, no creo demasiado verosímiles los peores escenarios, tales como una República Bolivariana o una Guerra Civil; ojalá pudiese, no obstante, poner la mano en el fuego. Lo que si parece más viable es una coalición de izquierdas, en la que el apoyo de los "Coletas" fuera cualitativo, obligando a PSOE, a enrocarse en posiciones demagógicas incapaces de asumir las reformas concretas que necesita nuestro país. Y eso si que podría traducirse en un dramático desacoplamiento de nuestra patria respecto a la Europa más avanzada y responsable; malcubriéndose los vacíos en desarrollo, tejido productivo, formación, legislación que fomente la actividad emprendedora, con subvenciones y déficit, aplazando y traspasando la pobreza a las nuevas generaciones. Tampoco la Unión Europea, deja mucho margen al respecto, pero es que Dios sabe lo que será de ella a medio plazo. Por supuesto, el escenario de divisiones en PODEMOS no es descartable y ya se muestran los primeros roces en su proceso "ultraasembleario"; aunque tampoco lo es que Pablo Iglesias y su círculo de allegados de podemos, dado su elemento carismático, asuman un papel de arbitraje entre corrientes.

Por otra parte, comprendo que el atractivo de PODEMOS es mayor que la tradicional izquierda radical: la presencia y elocuencia de Pablo Iglesias, coleta aparte, mantienen una cierta elegancia, si lo comparamos con Willy Toledos, Cayo Laras o Sanchez Gordillos, al uso; el hecho de ser una persona instruida de clase media hace mucho, aunque se pretenda presentar el individuo como un "proletario en precario" de la Universidad Complutense. Es más, el equipo que le rodea no escasea gente de formación universitaria e incluso, alabado sea el Señor, científicos. Pero eso no puede en absoluto ocultar la cruda realidad el programa el infumable, además inaplicable sin una hipertrofia asfixiante del Estado; amén de otras simpatías y relaciones turbias con el estado venezolano o el mundillo abertzale.

Las elecciones europeas y la crisis de la Unión Europea.

El euroescepticismo tanto de derecha, como de izquierda han campado por sus anchas en el continente, como ya sabemos. No es una buena noticia, pero desde luego no es de extrañar. Que las últimas fases de la construcción europea despierten desconfianza y rechazo es natural e incluso en buena parte compartido por mí. Otra cosa, es la detestable imagen de todo este tropel populista. Aunque la fuerza a que he votado defienda los "Estados Unidos de Europa", lo que puedo suscribir a largo plazo, sinceramente, a día de hoy se me antoja más voluntarista que real. No solo eso, es difícil suscribir ciegamente "más Europa", cuando la arquitectura de la que hay es más que cuestionable. El edificio tecno-burocrático de la UE puede resultar en una monstruosidad para-soviética, eso si con oligopolios en posición de ventaja, gracias a la puerta giratoria, ineficiente y derrochadora y para más inri, bastante antisocial para las clases más modestas.

Las propuestas de reanimar el Parlamento Europeo, son positivas, pero quizá no suficientes. Ya Merkel está cuestionando la publicitada capacidad de éste para elegir la presidencia de la Unión. Por otra parte, en este Parlamento nos encontramos con los mismos bloques partidistas que en muchos de nuestros Parlamentos nacionales. Esperemos que cumplan su tarea más diligentemente, que los políticos de nuestra castiza casta peninsular y, de hecho, esa es la imagen que dan aquellos de los países más maduros de la Unión; si bien realmente no es necesario un mérito especial en relación al listón. Pero a día de hoy, permítanme que no me muestre excesivamente eufórico. Quizá sea de mayor interés aligerar la carga de la nave, que confiar en unos controladores no demasiado controlados ni cercanos al electorado.

A diferencia de España, Grecia, ¿Italia?, predomina el voto populista de derechas. Qué en el país de la Ilustración y la Revolución Francesa, sea el Frente Nacional el partido más votado, en gran parte por clase obrera, tiene una significación simbólica impactante, por mucho que intente maquillar su discurso. Un partido como UKIP entronca bastante con las tendencias más particularistas británicas, ya esbozadas por una parte del Partido Conservador, si bien no es desdeñable la influencia del entrismo del British National Party y el discurso xenófobo. Estas serían quizá las corrientes más "moderadas", si hablamos de Amanecer Dorado o el Jobbik húngaro, partidarios de la acción directa callejera, tenemos razones fundamentados para preocuparnos por el futuro de esta Europa extraviada.
Abdicación real y demagogia populista
Era mi intención incluir el tema en este artículo, pero prefiero aplazarlo para mi próxima entrada, dado el interés del tema.
Platypus

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